Corazonada irresistible

Si tuvieras que decir una enfermedad que acaba con la vida de 17 millones de personas en todo el mundo cada año, seguro que acertarías en uno de tus tres primeros intentos. Sí, las enfermedades cardiovasculares. El resultado final de muchas de ellas es el infarto del músculo cardiaco que, unido a la poca capacidad de regeneración que tiene este órgano, suele tener consecuencias fatales. Como esta última semana se han publicado varios avances que podrían cambiar radicalmente este panorama, me ocuparé aquí de ellos.

Al margen de una noticia curiosa que tuiteé en su día, relativa a la reprogramación de células epiteliales que flotan en la orina para obtener neuronas, los artículos publicados en Nature y Nature Biotechnology hacen referencia a las células madre que podrían regenerar los corazones partíos.

Por un lado, un equipo de científicos de Harvard investigó por qué el corazón no es capaz de regenerarse bien tras sufrir un infarto. Trabajando con ratones, descubrieron que hay un pequeño porcentaje de células madre, sólo el 1%, que puede realizar esta función. Para llegar a esta conclusión tuvieron que “seguir la pista” a las células cardiacas durante semanas, viendo qué sucede al provocar un infarto en los animales.

Ésa es la buena noticia: en el corazón hay unas poquitas células que podrían regenerarlo. La mala es que eso no es suficiente, y no sabemos muy bien cómo potenciarlo. Aquí es donde entra el trabajo de científicos italianos, que analizaron miles de pequeñas moléculas llamadas microRNAs y lograron dar con dos que aumentan notablemente la capacidad regenerativa del corazón en ratones y ratas. De hecho, al inyectar estas dos moléculas en ratones que han sufrido un infarto, el área de músculo dañado se redujo a la mitad en pocos meses, y la función cardiaca volvió a valores normales.

Y no es lo único. El otro artículo al que hacía referencia al principio, publicado en Nature Biotechnology por investigadores de California, demuestra algo que suena increíble: la inyección de un solo gen en células normales del músculo cardiaco de ratones hace que se conviertan en las células especializadas que actúan como marcapasos. El hallazgo es preliminar, pero tengo la corazonada de que podría conducir a una auténtica revolución en el tratamiento de las arritmias. Habrá que estar atentos…

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