La vida es predecible

roadjunctionEl debate sobre contingencia y convergencia en Evolución viene de lejos (ver este post del año pasado en que introduzco brevemente el asunto). Aunque todavía no se ha llegado a una conclusión definitiva, he de reconocer que siempre me ha fascinado la idea de que las propias leyes de la materia impongan ciertas restricciones de modo que algunas trayectorias evolutivas sean más probables que otras, como lo demuestra el hecho de que frecuentemente se haya llegado a “soluciones” biológicas muy similares por caminos totalmente independientes. Un par de publicaciones recientes abundan más en esta idea, apoyándola con datos experimentales.

En un artículo de Philosophical Transactions of the Royal Society B, biólogos de la Universidad de Washington cuentan los resultados que obtuvieron tras analizar 27 especies de trébol del género Trifolium. En seis de estas especies encontraron plantas de dos tipos: unas que generan cianuro al ser machacadas (como sucede cuando son mordidas por caracoles y otros herbívoros) y otras que no. La “bomba” de cianuro sirve para ahuyentar a los posibles devoradores, y funciona gracias a la acción de dos genes. Lo curioso es que, en las seis especies, las plantas “no venenosas” han eliminado uno de estos dos genes. No es que esté mutado o inactivado, sino totalmente borrado del genoma. Es evidente que cada una de estas especies ha desarrollado este mismo truco genético de modo totalmente independiente.

Por otro lado, biofísicos de Harvard publican en la revista Science unos experimentos de lo que se conoce como evolución experimental. En microorganismos es frecuente que distintas mutaciones interaccionen entre sí alterando un mismo rasgo fenotípico en un proceso llamado epistasia, que lógicamente tiene mucho que ver con la capacidad de evolucionar y adaptarse a cambios ambientales.  Los científicos estudiaron en este caso muchas levaduras mutantes y las dejaron evolucionar durante 750 generaciones. Unas mutaciones afectaban más la supervivencia que otras, y esto hizo que al principio la velocidad con la que las distintas cepas se adaptaban a las condiciones de laboratorio fuese diferente. Pero con el tiempo todos los mutantes terminaron adaptándose igual de bien, y los investigadores llegan a la conclusión de que esto se debe a la interacción entre las distintas mutaciones (porque cada cepa mutante lleva varias mutaciones). Como dicen los autores, aunque las mutaciones surgen de un modo más o menos impredecible, al final se termina convergiendo en formas de adaptación similares.

El asunto es terriblemente interesante, claro (de lo contrario no le dedicaría un post, jaja…). Da mucho que pensar sobre por qué este planeta es como es, especialmente la Vida que alberga. Vida que, obviamente, nos incluye…

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