Células madre en chips, ratones y monos

biopsia líquida para detectar mutaciones en tumoresHoy le va a tocar el turno a las células madre, haciendo un breve repaso de los avances publicados en los últimos días que más me han llamado la atención. En primer lugar, un estudio hecho en ratones que aparece en la revista Stem Cell Reports. Partiendo de una línea celular humana, los científicos obtienen células madre neurales (o sea, especializadas en “fabricar” células nerviosas) y las trasplantan en ratones que sufren síntomas parecidos a la esclerosis múltiple, enfermedad que afecta a la sustancia que recubre los nervios y provoca síntomas neurológicos diversos. En dos semanas los ratones habían vuelto a caminar, pero eso no es lo más sorprendente. Después de seis meses siguen “curados” pero en cambio no hay rastro de las células madre trasplantadas (que de hecho desaparecieron a los ocho días de la operación). Así que el efecto beneficioso debe estar en alguna sustancia que las células madre fabricaron inicialmente, sustancia que lógicamente andan buscando…

Otro artículo también tienen que ver con células pluripotenciales, esta vez las famosas iPS que se inducen a partir de células de la piel. Por un lado, científicos de Harvard han logrado crear un pequeño corazón enfermo en un microchip, depositando células obtenidas de pacientes que sufren una enfermedad del corazón. La idea es recrear el tejido cardíaco de un paciente concreto en un pequeño chip, de forma que se puedan estudiar los mecanismos que causan la patología o ensayar fármacos que funcionen para ese paciente concreto. Medicina personalizada llevada al extremo, diría yo…

Y finalmente, la revista Cell Reports publica los resultados del primer ensayo clínico realizado en primates con células iPS. El ensayo quería comprobar si estas células madre son capaces de formar hueso al ser trasplantadas a los mismos monos de los que se habían obtenido. Y de paso, ver si la técnica es segura. La formación de hueso fue un éxito, pero en algunos casos los animales desarrollaron también tumores llamados teratomas que crecieron muy lentamente. Esto era previsible, ya que todas las células pluripotenciales tienen este riesgo. La buena noticia es que cuando los investigadores usaron células iPS que previamente habían sido especializadas en formar hueso, la técnica funcionó igual de bien pero además no hubo ningún tumor secundario. Si se confirma que el paso de ratones a monos funciona y es seguro, no esperéis mucho a ver esto aplicado en humanos.

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