Sangre joven para el cerebro

parabiosis y memoria en ratones¿Os acordáis del experimento de parabiosis que comenté aquí a finales de 2011? No, claro; han pasado casi tres años y vuestros hipocampos no dan para más… Pero hay esperanza: los autores de ese trabajo acaban de publicar en la revista Nature nuevos resultados que confirman que la sangre de ratones jóvenes es capaz de rejuvenecer el cerebro de ratones ancianos y mejorar la memoria.

Parabiosis no es más que conectar la circulación de dos animales, que comparten así la misma sangre. Cuando los científicos conectaban un ratón ya entrado en años con otro joven, veían toda una serie de efectos beneficiosos en el cerebro del más viejo. Ahora demuestran que esto se debe a la proliferación de nuevas neuronas en determinadas regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento de la memoria. De hecho, los animales también mejoran en los típicos tests en los que tienen que recordar la localización de una plataforma dentro de una piscina. Es más, los investigadores han comprobado que este mismo efecto beneficioso se puede conseguir simplemente con una transfusión de plasma de ratones jóvenes, y que dicho efecto desaparece si previamente se calienta el plasma. Esto indica que las moléculas responsables son proteínas que van circulando libremente por la sangre. Pero claro, ¿cuáles?

Lo bueno es que todo esto ha coincidido con la publicación de otro trabajo que precisamente podría identificar uno de los responsables: la proteína GDF11. El año pasado, como también os contaba en A Ciencia Cierta, investigadores de Harvard vieron que la sangre de ratones jóvenes era capaz de corregir la insuficiencia cardíaca de ratones de edad avanzada, y que la proteína GDF11 era la causante. Ahora publican en la revista Science que esta molécula también mejora la circulación cerebral y la formación de nuevas neuronas en diversas zonas del cerebro.

Todo lo cual está muy bien para los ratones, pero habrá que ver si también funciona en humanos. Las transfusiones de plasma son relativamente sencillas, así que no debería llevar mucho tiempo comprobar si reducen los problemas de memoria en personas ancianas. Y lo mismo podría suceder con tratamientos derivados de la proteína GDF11. Dado el creciente número de personas ancianas con problemas de memoria, no hay tiempo que perder.

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