Larga (y mejor) vida…

longevidad envejecimiento

Ya que hemos comenzado el año con fuerza, vamos a seguir en esta línea. Para ello, os traigo un par de artículos  que nos dejó 2013 y que está relacionados con el envejecimiento. Ya sé que es un tema poco apto para escépticos, pero como es el núcleo argumental de mi próxima novela (que espero podáis leer antes de terminar 2014), no me resisto a intentarlo.

El primero es un artículo publicado en la revista Cell en el que los investigadores descubren que una molécula relativamente simple como es NAD (los más expertos ya sabrán de qué hablo) es crucial para restablecer la “comunicación” entre el núcleo de la célula y las mitocondrias, diálogo que se va perdiendo con la edad (a medida que también disminuyen los niveles de NAD) y es responsable en buena medida del envejecimiento. Sorprendentemente, tras administrar durante tan sólo una semana un precursor de NAD a ratones de dos años de edad (viejillos, para ser ratones), analizaron los tejidos de esos animales y vieron que tenían características similares a un ratón de seis meses. Luego algunos efectos del envejecimiento pueden revertirse, simplemente aumentando los niveles de NAD. Curiosamente, este compuesto es fundamental en el efecto anti-envejecimiento que tiene el resveratrol del vino tinto, como ya os expliqué en su día…

Pero quizás lo más sorprendente es lo que han publicado investigadores chinos y estadounidenses en la revista Cell Reports. En el famoso gusano C. elegans, hay un par de mutaciones que hacen más longevos a estos animalillos. Los científicos han visto ahora que la combinación simultánea de ambas mutaciones produce un efecto mucho mayor del esperado. De hecho, hay una especie de sinergia que hace que los gusanos vivan cinco veces más de lo normal. (Spoiler: ¿se imaginan un futuro cercano en que los humanos vivan 400 años?). Lógicamente, el artículo está lleno de detalles jugosos que no puedo reproducir aquí, pero una molécula llamada FOXO está implicada en el proceso. Y, como también comentamos aquí hace poco más de un año, FOXO es el gen que hace “inmortal” a la hidra.

Así que poco a poco las piezas van encajando. Parece que estamos en camino de comprender bien los procesos que conducen al envejecimiento de las células y eso nos permitirá encontrar modos de frenarlo, o incluso de retrasar el reloj biológico. El tiempo lo dirá…

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