Otro gen que engorda

obesidad infantilEstá claro que la “epidemia” de obesidad (y de diabetes tipo 2, asociada al sobrepeso) tiene mucho que ver con los malos estilos de vida de las sociedades desarrolladas: dietas excesivas en calorías junto con poco ejercicio físico. Aún así, es innegable que los factores genéticos juegan un papel crucial en la regulación del peso corporal: algunas personas engordan casi sin proponérselo (“es mi metabolismo”, dirán) mientras que otros parece que pueden comer lo que quieran sin miedo al sobrepeso. La prestigiosa revista Cell ha publicado recientemente una investigación que parece haber dado con uno de estos genes.

KSR2 es el nombre oficial del gen en cuestión, pero eso es lo de menos. Lo importante es que los científicos estaban intrigados porque cuando se anula la función de este gen en ratones de laboratorio, los animales aumentan mucho la ingesta de alimento y además disminuyen su metabolismo, todo lo cual conduce al desarrollo de obesidad. Para ver su posible efecto en humanos, los investigadores (de distintos centros y hospitales del Reino Unido) leyeron con detalle toda la secuencia de nucleótidos de este gen en más de dos mil niños que padecían obesidad severa a una edad muy temprana (antes de los diez años de edad). En 45 niños encontraron alguna variante rara que anulaba la función del gen, lo que se traducía en un aumento del apetito, resistencia a la insulina y un metabolismo más bajo de lo normal (por ejemplo, el corazón latía más lento). Al estudiar más a fondo el efecto de estas mutaciones sobre células humanas en el laboratorio, vieron que disminuye la capacidad de quemar glucosa.

Todo lo cual tiene sus implicaciones, y no pequeñas. Implicaciones terapéuticas por un lado, ya que los científicos comprobaron que las células con esta mutación responden bien al tratamiento con metformina, un fármaco que se usa para algunos casos de diabetes. Este trabajo explica al fin por qué este tratamiento funciona mejor en algunos pacientes diabéticos (quizás sean los que llevan alguna variante anómala de KSR2). Pero lo más interesante es que sólo un 2% de los niños con obesidad severa tenían alterado este gen; es decir, que probablemente hay muchos otros genes con un efecto similar a éste que explicarán el resto de los casos. Y esos genes están todavía esperando a ser descubiertos…

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