Cómo crear recuerdos falsos

El artículo, publicado en la revista Science, comienza así su resumen: “los recuerdos pueden ser poco fiables”. A juzgar por lo que describen a continuación los autores, en el futuro pueden serlo todavía menos. ¿Y si pudiésemos implantar en el cerebro recuerdos falsos? Esto es precisamente lo que investigadores del MIT han logrado hacer en ratones de laboratorio. Como el procedimiento es un poco enrevesado, lo explicaremos paso a paso.

Los neurocientíficos saben que una región cerebral conocida como hipocampo es fundamental para la formación y almacenamiento de la memoria, por lo que los autores de esta investigación se centraron en las reuronas de esa región. En primer lugar, utilizaron unos ratones especiales que fabrican dentro de las neuronas una proteína que responde a la luz; pero no la fabrican siempre, sino sólo cuando les quitas de la dieta una molécula concreta que llamaremos Dox. Así, los ratones están habitualmente tomando Dox y en sus neuronas no sucede nada raro, pero cuando están sin Dox las neuronas que están activas fabrican la proteína especial. En concreto, los investigadores inyectaron un virus con ese gen en dos zonas diferentes del hipocampo, así que solo esas neuronas serán capaces de generar la proteína foto-reactiva en ausencia de Dox.

A continuación, los científicos fabricaron cuatro tipos distintos de jaula (con diferente tipo de suelo, olores, etc) y pusieron un ratón en una jaula tipo A al tiempo que quitaban Dox de la dieta. Por tanto, las neuronas del hipocampo que se activaban al explorar la jaula A fabricaban al mismo tiempo la proteína especial que responde a la luz. Días después, volvieron a añadir Dox para frenar la síntesis de la proteína y pasaron al animal a la jaula B, donde le provocan una respuesta condicionada de miedo (básicamente, dándole una pequeña descarga eléctrica en la pata). Al mismo tiempo que hacían esto, activaron con luz las neuronas del hipocampo que habían estado activas cuando el animal exploraba la jaula A. Esto podría hacer que el animal asocie la descarga eléctrica no con la jaula B (en la que está), sino con la jaula A (donde nunca había recibido descarga de ningún tipo). Si es así, el animal debería mostrar la típica reacción de miedo al ser puesto en la jaula A (en ratones es relativamente sencillo saber si tienen miedo al ser depositados en una jaula, porque se quedan quietos en una esquina). ¿Qué sucedió?

Pues sí, por increíble que parezca, los animales experimentaron miedo al volver a la jaula A. El hecho de que al ser depositados en otra jaula C (en la nunca habían estado) no experimentasen miedo alguno, demuestra que lo que realmente sucedió fue que en el momento de recibir la descarga eléctrica creían estar en la jaula A. Pero, ¿no estaban de hecho en la jaula B? Sí, pero como simultáneamente se estimularon las neuronas que habían estabo activas al explorar la jaula A, los científicos hicieron “creer” (o más bien “recordar”) a los animales que estaban en una jaula distinta.

El asunto no termina ahí, claro, porque todo esto ayuda bastante a saber cuáles son los circuitos neuronales concretos que se utilizan para almacenar recuerdos. Por ejemplo, los investigadores vieron que esto sólo sucede cuando se activan unas neuronas concretas del hipocampo, pero no otras. Así que esta investigación es importante para entender mejor los mecanismos neuronales de la memoria. Pero, al mismo tiempo, no deja de ser inquietante…

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