Los ingredientes de la vida

adnAprovechando que hoy he tuiteado un hallazgo “astrobiológico“, lo comento aquí junto con otro artículo relacionado que apareció hace unos días. Ambos tienen que ver con un viejo problema para explicar cómo pudieron formarse las primeras biomoléculas que hicieron posible la aparición de seres vivos en la Tierra. En concreto, una de las hipótesis más aceptadas es que antes de que el ADN y las proteínas se encargasen de codificar y descoficiar la información genética, esta responsabilidad recaía únicamente sobre el otro ácido nucleico, el ARN. Para que este “mundo ARN” hubiese sido posible, hay que demostrar que esta macromolécula se puede sintetizar por mecanismos sencillos que no requieren complicadas reacciones enzimáticas, pero hasta ahora los científicos han tenido problemas para comprender cómo podría ser esto. Aquí es donde hacen su aparición los nuevos hallazgos de los que estamos hablando.

Uno de los problemas es que la síntesis de ARN requiere buena cantidad de fósforo en un estado que le permita reaccionar con facilidad, pero en la actualidad la Tierra contiene muy poco fósforo en ese estado. Por eso es tan interesante que unos astrobiólogos americanos y escoceses hayan detectado que algunos minerales de hace unos 3.500 millones de años tenían cantidades elevadas de fósforo “reactivo”. Esto coincidiría con el final del famoso bombardeo de meteoritos que sufrió nuestro planeta por aquel entonces (época conocida técnicamente como el eón Hadeico). La conclusión es que esa lluvia de material extraterrestre aumentó la cantidad de fósforo en estado reactivo en los océanos, y así favoreció la síntesis de ARN.

Pero otro serio problema para poder fabricar ARN es que uno de sus componentes principales, el azúcar ribosa, es muy difícil de sintetizar de modo “no-biológico”, porque para ello hace falta una alta cantidad de otro elemento químico, el boro. Pero claro, no sabemos si en aquella época había mucho o poco boro en la Tierra. Investigadores del Instituto de Astrobiología de la Nasa, en Hawai, han estudiado piedras muy antiguas procedentes de Marte, encontrando unas arcillas muy ricas en boro. Esto tiene mucha importancia, porque por entonces Marte y la Tierra se parecían bastante más que hoy en día (en su composición química), por lo que arcillas ricas en boro podrían haberse dado también en nuestro planeta. Y esto favorecería la síntesis de la ribosa y del ARN.

Así que cada vez vamos teniendo más datos sobre la aparición de las biomoléculas que hicieron posible la vida sobre la Tierra. Curiosamente, muchas de estas evidencias vienen de fuera.

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