Explicando la complejidad

Mutaciones que se transmiten preferencialmente a las siguientes generaciones, porque los individuos que las llevan se adaptan mejor a su entorno y pasan sus genes con más eficacia. Ésa es, formulada de modo sencillo, la “selección natural” que tanta relevancia tiene en la evolución. Pero los que se dedican a este campo de la ciencia saben que además hay otros mecanismos evolutivos muy importantes.

De hecho, muchos expertos piensan que la selección natural no es la principal fuerza evolutiva, al menos a la hora de explicar las grandes transiciones como el paso de bacterias a seres vivos más complejos formados por una célula, y de éstos a los animales formados por muchas células. Michael Lynch, profesor de la Universidad de Indiana, viene defendiendo desde hace años la importancia que ha tenido en la evolución otro proceso llamado “deriva genética”. Ahora, en colaboración con otro científico de la Universidad de Chicago, propone un nuevo mecanismo que explicaría la tendencia de las proteínas a agruparse y formar estructuras complejas. La existencia de estos complejos formados por varias proteínas es, de hecho, una de las principales objeciones que plantean los detractores de la evolución, así que el hallazgo es bastante importante.

Para entender esto bien, pensemos por ejemplo en la hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en la sangre. Realmente no se trata de una sola proteína, sino de un agregado de cuatro proteínas casi idénticas. En animales más primitivos, en cambio, esta función la lleva a cabo una sola proteína. No es fácil explicar, basándose únicamente en el mecanismo de selección natural, cómo se ha llegado a estos “complejos”. Pues bien, el nuevo trabajo, publicado en la revista Nature, demuestra que -a medida que aumenta la complejidad durante la evolución- las proteínas acumulan unos “fallos” que les dan, precisamente, la tendencia a pegarse unas a otras. Eso explicaría por qué nuestras proteínas son capaces de formar agregados más complejos que las de gusanos, amebas o microbios. Así que la famosa complejidad “irreductible”, al final, podría no serlo tanto.

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2 Comments

  1. demuestra que -a medida que aumenta la complejidad durante la evolución- las proteínas acumulan unos “fallos” que les dan, precisamente, la tendencia a pegarse unas a otras. /
    demuestra que la complejidad de la evolución aumenta a través de “saltos impredecibles” de las proteínas que les dan, precisamente, la tendencia a pegarse unas a otras

    ¿podría ser?

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    1. Podría… Pero ojo, cuando hablamos de “complejidad” en este contexto, nos referimos al hecho de que la evolución produce seres vivos cada vez más organizados, con más partes, con mayor grado de especialización, etc. Aunque esto pueda parecer obvio, la aparición de complejidad creciente resulta difícil de explicar, especialmente para filósofos y físicos: mayor complejidad supone mayor organización, más orden, y por tanto una disminución de la famosa entropía, lo cual contradice la segunda ley de la termodinámica. En fin, que la cosa tiene su miga…

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