Unas bacterias de infarto

Después de tantos años oyendo (y leyendo) cosas sobre los efectos saludables de la lecitina, ahora parece que un exceso de esta sustancia, recomendada a veces como suplemento nutricional, puede producir infarto.

La revista Nature publica un articulo interesantísimo, en el que se demuestra además la importancia que tienen nuestras bacterias intestinales en este proceso. De hecho, lo que demuestran los investigadores es que determinadas bacterias de nuestra microbiota intestinal (antiguamente llamada “flora”) digieren la lecitina y producen una sustancia llamada TMA. Además de la desagradable propiedad de oler a pescado podrido, el TMA es transformado por el hígado en otra sustancia llamada TMAO. Los científicos demostraron que al dar lecitina a ratones  de laboratorio que tienen tendencia a desarrollar aterosclerosis, aumenta la cantidad de TMAO en la sangre y se acelera la formación de las placas que obstruyen las arterias. Además, comprobaron que esto se puede evitar si previamente destruyen las bacterias intestinales.

El asunto es fascinante, por varios motivos. En primer lugar, es un buen ejemplo de que las bacterias que llevamos dentro pueden influir en el desarrollo de muchas enfermedades comunes. Pero también demuestra que estas enfermedades se pueden prevenir actuando sobre estas bacterias (por ejemplo, con los famosos probióticos). Un buen reto para los próximos años es identificar cuáles son los microbios responsables de enfermedades concretas, y buscar la manera de eliminarlos sin afectar al resto de las bacterias “buenas” que pululan por nuestro interior.

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3 Comments

  1. A ver…que nos aclaremos…una actimel al día, bueno o malo???? porque los pediatras dicen que es una bomba de relojería, que hacemos vago a nuestro intestino…

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  2. Sin entrar en la polémica sobre la utilidad real de los probióticos actuales o del Lactobacillus patentado por Danone, mi impresión es que esto variará de unas personas a otros, dependiendo precisamente de la composición de la flora intestinal de cada uno. Pero claro, no hay estudios al respecto…

    Lo que sí se desprende de todo esto es que deberíamos evitar el exceso de lecitina, que -por cierto- es el nombre común que se da a la “fosfatidil-colina”, un lípido que está en la membrana de las células, y que se utiliza también como emulsionante en algunos alimentos. Es muy frecuente que te intenten vender la lecitina (de soja, sobre todo) como fórmula mágica para bajar el colesterol “malo” y subir el “bueno”, pero las evidencias científicas al respecto son más bien escasas…

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